La sangría de goles encajados lastra al Real Valladolid

El Real Valladolid se encuentra en un momento importante de la temporada. En descenso y con cuatro partidos para terminar la primera vuelta que pueden marcar el desarrollo del resto de la temporada. Con 14 puntos y 12 en juego antes de empezar la segunda ronda, alcanzar los 20 puntos se antoja indispensable para tener opciones. Cádiz y Getafe seguidos fuera y Valencia y Elche, consecutivamente, en Zorrilla son las cuatro finales a abordar por los pucelanos en el próximo mes y mirando más a futuro, los siguientes cuatro completarían ocho duelos más asequibles que otros tramos de la temporada con Levante, Huesca, Alavés y Eibar.

Sin embargo, de nada sirve mirar al calendario si el equipo de Sergio González no soluciona el mayor problema que tiene esta temporada: los goles recibidos. El Real Valladolid es el único equipo del fútbol profesional español que no ha dejado su portería a cero en ninguno de los 15 partidos que ha disputado en competición regular, cuestión muy importante para un equipo de los humildes y que le lleva a tener sólo 14 puntos de 45.

La entidad blanquivioleta ha recibido 24 goles en sus 15 encuentros, recibiendo de media más de 1,5 tantos por partido, lo que le convierte en el segundo peor equipo de la categoría en este aspecto. Sólo el Betis ha encajado más, 26 dianas en los mismos encuentros y tiene peor golaverage (-10), pero ha ganado cinco puntos más. Osasuna y Huesca, los dos equipos que acompañan a los pucelanos en descenso ahora mismo, han recibido 23 goles.

De todos estos datos, cabe sacar la conclusión de que el equipo blanquivioleta necesita volver a hacerse fuerte en defensa, no puede encajar todos los partidos, para sumar más puntos. Sergio González debería obviar todas esas voces, desde dentro y desde fuera del club, que le insisten en que hay equipo para más y que tenía que tirar las líneas adelante. No funciona. La campaña pasada con 12 encuentros sin recibir un gol y empatando 15 encuentros, los pucelanos se salvaron con suficiencia. Dejar la portería a cero debe ser la única obsesión y para eso el equipo debe volver a sus orígenes. Líneas juntas, bloque único, contundencia, compromiso y solidaridad como reconoció el director deportivo blanquivioleta en AS, Miguel Ángel Gómez.

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