Scariolo: «El oro en Tokio con Pau es el sueño de los sueños»

Se va 2020. A usted, que es de la cosecha del 61, ¿se le viene la cabeza un año más extraño en su vida?

Ha sido el año más complicado y más raro que recuerda. Y eso nos obliga a reflexionar. Creo que la salud siempre se nombra como lo primero, pero luego se da por descontada. Ha sido un año en el que hemos estado más tiempo en burbuja o en semiburbuja y en confinamiento que en condiciones normales. Todos los días, hay algunas acciones que recuerdan la situación tan especial que estamos viviendo. Y que tenemos que hacer todo por protegernos y proteger a los nuestros.

¿Y qué aprendizaje deja?

Que hay que saber planificar, pero no hay que hiperplanificar. Hemos sabido improvisar, cambiar cosas sobre la marcha. Planteamientos, costumbres. Nadie quería esto, pero nos ha hecho mejores, más completos. Yo quiero verlo así. Una vez que se ha producido esta pandemia, había que reaccionar, es una ganancia.

Una vez me dijo que su madre, superviviente de la Segunda Guerra Mundial, le había dicho que esto no era nada en comparación con aquello. Lo de los problemas burocráticos, el robo en Barajas. ¿Qué le dice?

No me atrevo ni a contárselo. ¡Diría que no es nada!Pero es cierto que, acostumbrados como estamos a una civilización tecnológica, ves la hiperprotección que en Estados Unidos hay de lo suyo y como un canadiense, por ejemplo, es un privilegiado al lado de un europeo, más cuando Europa ha sido una de las áreas con más impacto de la pandemia.

¿Cree que el baloncesto ha salido más fuerte de esto en algo?

Probablemente, no hay una cosa que sea mala en todo, al cien por cien. Pero sinceramente, en toda esta situación se me ocurre poco en lo que el baloncesto pueda salir fortalecido. Tal vez, en la sensación de que, en ocasiones, nos obsesionamos con la planificación y en cosas que pueden ser superfluas. Y demostrarse que, aunque sea más complicado, se pueden conseguir objetivos con una programación menos detallada o de menos tiempo.

Los Juegos de Tokio 2020 serán de 2021. Su quinteto de seguridad en el Mundial estuvo formado por Ricky, Llull, Rudy, Claver y Marc. Pasarán dos años de aquello. ¿Se puede perder aquel impulso que hizo campeón a España?

Honestamente, creo que hay que pensar en positivo y en que vamos a ser mejores. Lo hablo por las eventuales reincorporaciones que vamos a tener. Podemos tener más talento. Y luego será una cuestión de química.

¿Y cuál es?

Esto es como un vaso. Puedes llenarlo de agua hasta cierto punto, pero luego ya desborda. En el Mundial de China conseguimos, con lo que teníamos, que el vaso estuviese lleno. No faltó ni una gota, pero tampoco sobró nada. Y cada año, una vez que tienes los jugadores que tienes, intentas encontrar eso. La química para que el vaso esté hasta arriba de agua.

Usted ha conseguido esa química en diferentes estados. Con equipos llenos de talento como en 20009 o en 2011, pero también en circunstancias diferentes. ¿Cómo la consigue?

Primero, eso lo hemos conseguido entre todos, especialmente los jugadores. Y luego, se trata de tener un conocimiento profundo del ecosistema en el que te mueves. Para componer el puzle, tienes que conocer perfectamente las piezas y los mejores ángulos de encaje.

2020 es también el año de su renovación por cuatro años. ¿Qué le mueve a seguir y cómo ve el futuro?

Este ha sido un año de reaccionar sobre la marcha. Ojalá acabe esta evolución inestable. De momento, trabajaremos en dos líneas paralelas. Hay unas Ventanas en febrero y hay que tratar de ensanchar la base con jugadores potenciales de estar con la Selección. Al menos, esa es mi idea. Y luego están los jugadores de ese teórico equipo A, que se moverán en plazos reducidos, con jugadores de NBA que estarán en una situación extremadamente dudosa. Cuando llegue el momento, veremos cuáles son los jugadores disponibles para jugar con esa base que queremos ampliar de los más jóvenes.

Hay jugadores, entre ellos está el caso de Marc, que podrían incluso llegar a las finales aunque han dicho que quieren estar en Tokio. Hasta su propio caso como entrenador ayudante de los Raptors. ¿Cómo manejarse?

No podemos estar obsesionados con lo que haremos, imagínese, el 8 de julio a las 14:30 horas. Esta situación ha demostrado que hiperplanificar es un error grave. Por supuesto, podemos trabajar con hipótesis posibles pero habrá que esperar para el paso de tomar decisiones. Ahí habrá que ir ajustándose sobre la marcha. No habrá que apresurarse en la toma de decisiones sino ser inteligente, recoger información, acumular datos y finalmente actuar.

De ese famoso quinteto de seguridad, Claver ha tenido que parar. ¿Ha hablado con él?

Estamos en contacto con todos. Para mí también ha sido una fase convulsa la de este regreso a Estados Unidos. Lo que interesa de Víctor es que se recupere al cien por cien. El resto es secundario.

¿Le ilusiona ver a este Abrines? Usted lo llevó en 2017 y lo esperó hasta el final para que fuese al Mundial de 2019 pese a su depresión. Siempre le ha gustado mucho.

Me gusta ver bien a todos los jugadores españoles y Álex es la punta del iceberg porque se trata ya de un jugador en un estatus alto. Por supuesto que es una magnífica noticia la de Alex. Particularmente, por todo, me alegro muchísimo.

Usted reconocía a este periódico en una entrevista concedida en Estados Unidos en 2019 que su relación con Marc, después de un inicio difícil, había cuajado en una gran amistad. ¿Cómo ha sido separarse?

Marc me ha dado mucho. Y me seguirá dando. Su marcha, como la de Ibaka, ha sido un palo. Eran dos anclas especiales para mí. Pero esa es la vida. La deseo lo mejor y, como se suele decir en este tipo de cosas, excepto las dos veces que juguemos contra ellos, que ganen siempre.

¿Cree que los Lakers estaban en su corazón desde aquel traspaso de derechos que llevó a su hermano Pau a Los Ángeles?

No. Creo que ha escogido en función de la oportunidad de volver a ganar un anillo.

¿Para quién es más importante el año, para Juancho o para Willy?

Para Willy. Este año tiene que dar codazos y convertirse en un jugador de rotación. Por supuesto que para Juancho también es una temporada importante para afianzarse, pero Willy tiene que imponerse.

¿Va a ser un año difícil para Ricky, puede abandonarse por ese traspaso? Feliz no se le veía.

Creo que Ricky Rubio no estaba ilusionado con la forma. A nadie le gusta entregar un poder para ser transferido en unas condiciones en las que no puedes controlar nada. Pero regresa a Minneapolis y es un jugador muy profesional.

En Valencia mandó un mensaje sobre la protección del jugador nacional que no es la primera vez que hace. El año pasado habló del déficit físico y de tiro. Este año ha puesto el foco en los 17 minutos por partido de los últimos convocados para las Ventanas.

No es más que un dato estadístico que igual hace falta refrescarlo e vez en cuando para poner en contexto dónde estamos. Otra cosa son las normas. Crearía confusión si me expresase sobre la reglamentación. No hago eso. Pero sí señalo que el número de jugadores españoles es el que es. Y hay que estar agradecido a clubes como Madrid o Valencia que dan oportunidades a los jugadores nacionales. La ACB es la liga donde menos jugadores nacionales hay pero repito que esto no habla ni a favor ni en contra de la liga. Es ser simplemente objetivos.

¿Qué consejo o qué frase guarda de este 2020?

No hay que buscar excusas, hay que ser eficaz. Antes, si no teníamos el gimnasio preparado a la hora perfecta, en el sitio perfecto, pues no íbamos. Aunque no fuera mi caso, es un ejemplo. Quiero decir, puedes encontrar el momento adecuado para hacer deporte. Donde sea. Ser creativo para encontrar el momento y la forma. Que no es perfecto, de acuerdo. Pero es lo que hay.

¿Y qué mensaje le mandaría a la gente?

El único mensaje que se puede dar es el de darle valor a las cosas. Hablamos de la salud, de las relaciones personales De muchas pequeñas cosas que quizá hayamos aprendido a valorar más este año.

2020 ha sido un año difícil. Probablemente, 2021 deba ser el de las ilusiones. ¿Ganar el oro en Pekín con Pau Gasol en la pista es soñar demasiado?

Nada puede matar nuestros sueños. Sean los que sean. El sueño del oro con Pau es el sueño de los dueños. Pero si uno tiene sus sueños no los tiene que perder ni tiene tiempo que perder. Seguramente haya cosas más prosaicas que desear en 2021, como el fin de esta pandemia. Pero nada puede matar nuestros sueños.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *