Diferencias entre la prestación contributiva, el subsidio por desempleo y la RAI

La prestación por desempleo o prestación contributiva es una ayuda gestionada por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) para proteger a las personas en edad laboral que han perdido su empleo de forma temporal o definitiva. También cubre a los trabajadores que han visto reducida su jornada laboral entre un 10% y un 70%.

Para poder beneficiarse de ella, es obligatorio estar afiliado y dado de alta en la Seguridad Social y estar en situación legal de desempleo y en búsqueda oficial de trabajo. Además, es necesario haber cotizado 360 días, como mínimo, en los 6 años previos a la demanda de la prestación. Por último, la prestación es incompatible con personas en edad de jubilación, con trabajos por cuenta propia o ajena a tiempo completo y con el cobro de pensiones incompatibles con la actividad laboral.

La prestación se puede solicitar por correo administrativo, de forma presencial en oficinas del SEPE o en la sede electrónica del Servicio Público de Empleo Estatal. Sin embargo, es condición indispensable pedir la ayuda en los 15 días posteriores al último día trabajado. La duración de la ayuda depende de cuánto y cómo haya sido la cotización en los 6 años previos.

Subsidio por desempleo

El subsidio por desempleo es una ayuda disponible para aquellas personas que han agotado la prestación contributiva. Para acceder a ella es completamente necesario carecer de rentas superiores al 75% del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y es obligatorio tener responsabilidades familiares, además de otras condiciones comunes a la prestación por desempleo.

Esta ayuda dura 6 meses, aunque se puede prorrogar en periodos semestrales según varios requisitos. El pago del subsidio se efectuará entre los días 10 y 15 de cada mes.

Renta Activa de Reinserción

La Renta Activa de Reinserción (RAI) es una ayuda a la que se puede acceder cuando se agotan la prestación contributiva y el subsidio por desempleo. Varios requisitos son comunes a los de las prestaciones anteriores, aunque hay algunos nuevos, como no haber dispuesto de la RAI en el año previo o cuando la renta media de todos los miembros de la unidad familiar no supere el 75% del SMI.

La RAI tiene una duración de 11 meses y su pago se realiza entre los días 10 y 15 de cada mes. Hay motivos que justifican concesiones especiales de la prestación, como ocurre con las víctimas de violencia de género que han tenido que modificar su domicilio o los autónomos que trabajan por cuenta ajena a tiempo completo.

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