La diferencia entre llamarse Modric y Song

Cuando finalice su futuro contrato, el 30 de junio de 2022, Luka Modric habrá cumplido diez años como jugador del Real Madrid. Una década prodigiosa. No muchos pueden presumir de ello. La presión y la exigencia de ser futbolista de este club único te obliga a ser casi una especie de héroe sin capa, capaz de convertir en cotidiano lo inalcanzable para la mayoría de jugadores. En el Madrid, la excelencia no es una meta, es la implacable rutina diaria de trabajo. El propio Modric lo pudo comprobar al llegar en medio de sospechas absurdas e infundadas: «42 millones de euros para tapar vergüenzas», llegó a publicarse en la prensa deportiva de Barcelona para desmerecer el fichaje. A su vez, celebraban la llegada al Barça ese mismo verano de un tal Alex Song, que casualmente nació el mismo día que el genio de Zadar (9 de septiembre), pero el camerunés vino al mundo dos años después…

Pues Song costó ‘sólo’ 19 millones de euros y apenas metió un mísero gol y ninguna asistencia en sus 63 partidos como azulgrana. Ahora, con 33 años (¡dos menos que Modric, insisto!), juega en el ‘prestigioso’ Arta Solar 7 de la Primera División de Yibuti. Mientras, el que venía a tapar vergüenzas lleva de blanco 4 Champions, 4 Mundiales de Clubes, 3 Supercopas de Europa, 2 Ligas… ¡Y un Balón de Oro! Por cierto, Luka costó 35 millones, no 42…

 

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