Solabarrieta echa a volar

Aritz Solabarrieta quiere empezar a dejar su sello desde el principio y pide a sus nuevos jugadores intensidad. La teoría que el ondarrutarra ha explicado a la plantilla, y ha repetido luego durante los ejercicios de posesión, es que si se entregan en los partidos con la misma intensidad que sus rivales, van a ganar, por calidad, la mayoría de las veces. Más allá de detalles tácticos, que irá presentando a lo largo de la semana ya que hoy ni tan siquiera ha utilizado ni porterías ni porteros, Solabarrieta ha puesto el acento en la presión por dentro. Si les atacan, que sea por fuera, ha venido a decir a unos futbolistas a los que antes, en la reunión de presentación, les dejó bien claro que todos, él y los futbolistas, empiezan de cero y que hay que olvidarse del pasado.

Las principales novedades de la jornada, que empezó con un test de antígenos en el que todos dieron negativo, fueron la ausencia en el césped de Bernardo Matic y Nana y la presencia del santoñés Cali Trueba. El croata ha ido a pasar la Navidad a su país y tenía permiso del anterior entrenador para llegar esta noche a Santander y mañana estará listo para entrenar (aunque, sancionado, no podrá jugar en San Sebastián). Más tarde llegará Nana que, también con permiso, se ha ido de vacaciones a Dubai y no se le espera en La Albericia hasta el martes. Por lo que respecta a Cali Trueba, otro de los hombres del núcleo duro de Amorrortu, ha pasado del despacho donde analizaba el rendimiento de los futbolistas racinguistas al terreno de juego. Desde ahora será el segundo entrenador, puesto sin cubrir con Rozada.

El primer entrenamiento de la era Solabarrieta ha contado con la presencia de principio a fin de su gran valedor, José María Amorrortu, que ha seguido la sesión desde la banda contraria (por fuera) del banquillo. El de Deusto estuvo acompañado en todo momento de Pedro Menéndez. El vasco siempre ha seguido los entrenamientos desde esa posición, mientras que el asturiano ha alternado en la era Rozada esa ubicación con el banquillo, en el que ha estado en numerosas ocasiones. Está por ver si con el de Ondarroa, con el que obviamente no tiene la relación personal que mantenía con Rozada, al que tuvo tres años de entrenador en el Lealtad que él presidía, seguirá con su costumbre o mantendrá más la distancia.

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