Marc Gasol responde a las dudas con un gran partido: 12+7+8+4

Los partidos no ya sólo de la fase regular, ante los Clippers sufriendo para mantener a raya a su ex-compañero Ibaka y ante los Mavericks sin destacar ante gente de menos calidad como Cauley-Stein o Marjanovic, sino de pretemporada habían dejado un poso raro en los Lakers si nos referimos a las actuaciones de Marc Gasol. Llegaba más en el modo de la burbuja, muy bien físicamente pero sin que eso se tradujera en un juego rompedor, que en el que le vimos con los Raptors campeones y en sus años de los Grizzlies. El próximo mes cumple 36 años y su contrato con los angelinos es por el mínimo. Se espera que ayude, no que ya sea el pívot decisivo que en su día dominó la NBA. Pero precisamente el golpe de perspectiva es el que no se debe perder: la inteligencia para jugar a esto la tiene intacta, es un fichaje que debe ponderar a los que tiene al lado más que lucirse él, que sea titular no significa que deba ser el interior más importante y su nombre sigue siendo Marc Gasol. Conviene que a nadie se le olvide esto, es ser fiel a la historia. 

Ante los Timberwolves el pívot nacido en Barcelona se plantaba con ventajas. Anthony Davis no estaba a su lado, reservado por Vogel tras un golpe ante los Mavericks, y James pasaba al ‘4’ para poner a Kuzma de ‘3’ en la alineación inicial. Karl-Anthony Towns, lesionado, no iba a ser su contrincante en la zona. Terreno, quizá, para que viéramos algo más de aportación individual de un Marc con el que algunos aficionados y analistas se han cebado pese a que acaba de llegar y cuenta con el currículum que cuenta. El resultado fue holgado, 127-91, y la victoria por 36 dejó como grandes beneficiados a un Kyle Kuzma (20 puntos) halagado por sus compañeros y a un Marc Gasol (12 puntos, 7 rebotes, 8 asistencias y 4 tapones) recuperando sensaciones que parecían perdidas. 

El partido ya tuvo un rumbo definido desde los primeros minutos. La apertura, un triple de Kuzma en carrera. Marc se estrenó como anotador en los Lakers con un triple abierto. En total, seis de seis en lanzamientos de tres para los angelinos nada más empezar, mandando ya por 11 en el marcador (21-10, minuto 6). La distancia se ampliaba hasta la barrera de los veinte con la dirección de Schröder y la salida de Harrell, Caruso y Matthews. A los Wolves se les notaba mucho más pesados, contando con que era su segundo partido en dos noches y su oponente estaba algo más descansado. 

Las prestaciones ofrecidas por los de Ryan Saunders en los dos primeros partidos chocaron frontalmente con lo que ocurrió en el Staples Center. D’Angelo (4 puntos, 7 pérdidas) no cogió el mando, los anotadores exteriores como Beasley y Edwards (entre los dos, 1/12 en triples) no aportaron lo debido… Faltaban referencias en las que apoyarse y el trabajo de los Lakers en defensa empezaba a parecerse al que Frank Vogel intenta plasmar sobre la cancha. 

El partido estaba decidido ya al descanso. Caruso sacaba el gancho a pasear como en los momentos más brillantes de su franquicia, James se lucía con conexiones de calidad, Horton-Tucker tenía minutos para replicar lo que hizo en la pretemporada… La distancia incluso se ampliaría más en el tercer cuarto (+36, 103-67). Todo quedaba visto para sentencia. 

Lo peor para los Timberwolves fue no mostrar todo lo bueno que se les había visto en los otros dos partidos. Sin Towns era complicado, pero ni aun así. Ricky Rubio (9+4+4) volvió a ser regular saliendo desde el banquillo y Juancho Hernangómez (6+5) pudo acumular hasta trece minutos de juego.

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