El penalti como síntoma

El penalti que tiró Martin Braithwaite contra el Eibar, bordeando el ridículo, es uno de los mejores síntomas del descontrol que hay instalado en el Barça. Resultó poco menos que increíble que un jugador que sólo había tirado una pena máxima desde que está en LaLiga, tomase la responsabilidad estando en el terreno de juego futbolistas como Griezmann o Pjanic.

Pero Braithwaite decidió lanzarlo. Y lo falló. Sólo había lanzado uno como jugador del Leganés y se lo había parado Aitor. El Barça llevaba cinco años sin mandar un penalti fuera. Fue Neymar, contra Las Palmas. Hasta tres jugadores han fallado penaltis esta temporada en el equipo de Koeman. Messi lo falló contra el Valencia y Griezmann contra el Betis. En ambos casos, el error no tuvo trascendencia. El argentino aprovechó el rechace de Jaume para hacer gol. Y, en el caso del francés, su error no puso en riesgo el resultado (5-2). El penalti fallado por Braithwaite, sin embargo, sí penalizó al equipo de Koeman.

Mientras Messi esté en el campo, no hay duda de quién lanzará los penaltis. Pero la ausencia del argentino deja descapitalizado al Barça hasta el punto de que no hay ni una lista de lanzadores oficiales. Aunque había marcado en Kiev, Braithwaite se pidió el penalti como pudo hacerlo cualquiera. Y el resultado fue complicarle un partido a un equipo que no está para ir regalando puntos por ahí.

 

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