Solabarrieta cuenta los minutos para su estreno en Zubieta

Aunque hace casi exactamente dos años Aritz Solabarrieta tuvo la oportunidad de debutar en Segunda B al frente del Bilbao Athletic, pero aquel equipo, un filial, no era el estandarte de la casa y la presión que sentía el de Ondarroa era más interna que externa. Ahora esta al mando del buque insignia de una institución histórica, con 79 temporadas en Primera y Segunda y una región detrás que mirará con lupa todas sus decisiones. En 72 horas debutará con picadores y la sensación que transmite en los entrenamientos es que está disfrutando cada minuto.

Por lo visto en la vuelta a La Albericia, el vasco tiene decidido apostar por el 4-3-3 con el que los verdiblancos practicaron en la mayoría de la pretemporada con Rozada. Hoy sí que organizó un partidillo once contra once y los dos equipos se dispusieron con el mismo dibujo. Defensa adelantada, tres por dentro, extremos abiertos y un solo punta. Obviamente, Solabarrieta mezcló a sus previsibles titulares en las dos escuadras y utilizó la mañana para probar cosas sobre las que tiene dudas: si Villapalos y Figueras pueden jugar juntos en el eje de la defensa, si prefiere a Mantilla o a Ceballos en el lateral derecho, si Bustos puede ayudar por dentro o cual de los puntas de desenvuelve mejor solo frente a dos centrales.

Otras cosas parece tenerlas más claras, como que Íñigo y Pablo Torre son dos de los tres centrocampistas o que Camus juega mejor por la izquierda. El que volvió a demostrar estar en un buen momento de forma es Álvaro Cejudo, que parece haberse reseteado tras la segunda parte ante el Arenas de Getxo.

En el partidillo, en que ya jugó Nana, de central, no participaron ni Matic ni Andrade. El que sí estuvo, sustituyendo al carioca fue Simón, el lateral izquierdo del filial, que ya hizo toda la pretemporada con el primer equipo y que aspira a terminar el curso también en Segunda B.

El Racing comenzará con nuevo entrenador 2021 y con un objetivo claro, el ascenso. Mejorar el balance de 2020 es muy sencillo. El retorno al fútbol profesional es oxígeno puro para una institución que vive con la respiración asistida del Grupo Pitma y que está a punto de cerrar la peor década de su historia: una temporada en Primera, tres en Segunda y seis en Segunda B. El primer paso en el camino deseado lo puede dar Solabarrieta el domingo ante el filial de la Real Sociedad. No habría mejor sitio para ganar que ese para él, un producto 100% de Lezama.

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