Así es el Mini JCW Buggy: el coche de Carlos Sainz para el Rally Dakar

Identificar el buggy que Carlos Sainz pilota en el Rally Dakar con el utilitario Mini que circula por las calles de cualquier ciudad del mundo resulta un ejercicio de imaginación reseñable. Desde hace tres años, con su primera participación en esta prueba con la marca del Grupo BMW, el madrileño ha contribuido de forma determinante a la evolución del JCW Buggy hasta convertirlo en el coche ganador que fue en 2020.

El desarrollo del proyecto está en manos del equipo X-Raid, que ha creado un espectacular prototipo caracterizado por ciertos elementos técnicos fundamentales que definen su comportamiento: tener solo dos ruedas motrices, las traseras, sus larguísimos recorridos de suspensiones y los enormes neumáticos que se inflan y desinflan en marcha para adaptarse en cada momento a las condiciones de la competición.

Exteriormente, el aspecto del Mini JCW Buggy resulta imponente. Su agresivo diseño y su elevada altura poco tienen que ver con las de cualquier modelo de la marca, que no dispone en su catálogo opciones con una vocación tan campera (el Countryman es el más cercano a la interpretación del segmento SUV).

El corazón del automóvil con el que Carlos Sainz y Lucas Cruz intentarán repetir victoria está basado en el diésel con turbo de geometría variable que BMW utiliza en ciertos automóviles de serie. El seis cilindros 50d entrega una potencia de 350 CV, aunque más impresionante incluso es un par motor de nada menos que 700 Nm a 2.150rpm. Con este rendimiento su velocidad máxima llega a los 190 km/h.

Toda esa potencia se transmite a las ruedas posteriores a través de una caja de cambios secuencial de seis velocidades, especialmente diseñada para este prototipo y capaz de soportar las elevadas exigencias de una competición como el Dakar.

Continuar con la evolución de un coche ganador nunca es sencillo, menos incluso en las condiciones tan complejas que han provocado las limitaciones por la pandemia de la COVID-19. Pese a ello, los especialistas de X-Raid, siempre de la mano de Sainz, han introducido algunas mejoras en su Mini, como un frontal más corto que facilita la manejabilidad del vehículo y los ángulos a la hora de atacar las dunas. Es también un buggy algo más ligero, habiéndose optimizado el recorrido de las suspensiones y sus reglajes.

El propio Carlos Sainz ha admitido que es “un Mini mejor que el de los dos años anteriores”, sin olvidar que los más de 50 ingenieros de X-Raid también han trabajado en reducir la fatiga de los materiales para garantizar la mayor fiabilidad posible.

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