Una fiesta ilegal con más de 2.500 asistentes desata la preocupación en Francia

Francia ha comenzado 2021 con gran preocupación por el posible impacto en el avance del coronavirus de una multitudinaria fiesta ilegal de Año Nuevo. Al evento, que tuvo lugar en el noroeste del país, acudieron unas 2.500 personas, algunas de ellas provenientes de otras zonas del país e incluso del extranjero.

La policía intentó impedir la celebración de la fiesta, pero la resistencia de los asistentes, que se enfrentaron con “feroz hostilidad” a los agentes, impidió que pudieran lograrlo. Así, se produjeron lanzamientos de piedras y botellas y la quema de uno de los vehículos de la policía, lo que provocó la intervención de los bomberos.

En concreto, los hechos sucedieron en Lieuron, al sur de Rennes, en el departamento de Bretaña. Según revela la agencia AFP, muchos de los asistentes al evento aún continuaban este viernes en el lugar, un hangar vacío que pertenece a una empresa de almacenamiento. Las autoridades han procedido a instalar a su alrededor un cordón sanitario.

Los fiscales han abierto una investigación por la organización ilegal del encuentro musical y por la violencia premeditada contra las autoridades. Entre las medidas aplicadas en Francia para hacer frente a la pandemia, se encuentran la prohibición de este tipo de reuniones masivas y el toque de queda, que abarca desde las 20:00 hasta las 6:00 horas.

Intervención en una fiesta en Marsella

Esta fiesta clandestina con gran número de asistentes no fue la única que tuvo lugar en el país durante la noche del jueves. En Marsella, los cuerpos de seguridad se vieron obligados a actuar tras la detección de un evento ilegal que reunió a unas 300 personas. Más de la mitad fueron amonestadas y se arrestó a los tres presuntos organizadores de la fiesta.

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