Villarreal y Levante, una ‘germanor’ bien entendida

Villarreal y Levante representan la ‘germanor’ bien entendida. Ambos clubes dan el pistoletazo de salida al 2021 en el derbi de la Comunitat Valenciana con mejores relaciones del momento. El último ejemplo de la buena relación se ha dado esta temporada: cuando el conjunto de Orriols buscó sede para albergar el encuentro frente al Real Madrid, los groguets alzaron la mano sin dudar para darles cobijo en su estadio. Las circuntancias, con las obras del Ciutat todavía por finalizar, y la gran conexión entre ambos clubes, facilitó las cosas para disputar también el del Celta, partido en un principio marcado para la puesta de largo del nuevo estadio. Entidades hermanas, con afinidad entre directivas.

Los lazos del derbi acometen todos los ámbitos. El institucional, por su puesto. Pero también sobre el verde. Paco López, líder del proyecto granota, pasó cuatro temporadas en la estructura amarilla antes de regresar a Valencia para tomar las riendas del filial levantinista. Aitor Fernández, sin ir más lejos, rozó el debut en Primera como groguet, para más tarde labrarse su futuro en el Numancia y recalar posteriormente en Orriols. Roger Martí regresó de su rotura de cruzado en la Cerámica con gol. E incluso Gonzalo Melero, hoy pieza clave en la medular granota, tenía un preacuerdo con el Villarreal antes de llegar al Levante.

Otra de las historias cruzadas se da desde el otro lado. Jaume Costa, lateral del Villarreal, echó mano de los servicios de Juan Miguel Bernat, psicólogo de la estructura del Levante, para relanzar su carrera. Mil anécdotas.

Sin embargo, el gran ejemplo que simboliza de alguna el puente futbolístico entre clubes no estará sobre el terreno de juego. Vicente Iborra, símbolo granota y referente en el vestuario amarillo, es la muestra que en el fútbol se pueden compartir figuras.

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