Santi Yusta vence a sus demonios

Si el partido de mañana pasa por ser especial, para nadie lo será más que para Santi Yusta. El canterano madridista, con presencia incluso en el glorioso equipo de Pablo Laso, hermoso el pacto con la eternidad de su Real Madrid, volvió por donde solía, casi mejor incluso, tras pasarse 10 meses fuera de juego por un ligamento cruzado de la rodilla izquierda que se quebró cuando menos se esperaba, además jugando las tan discutidas ventanas FIBA, allá por el mes de febrero.

Tras su reaparición a finales de diciembre, nada pareció haber cambiado. Año nuevo, vida nueva. Y esta comienza contra el Real Madrid y con el Diario AS. Lo peor de la lesión queda ya como un mal sueño. “Lo más duro fue el principio, tener que darte cuenta que te queda mucho camino por delante”, recuerda Yusta. Tantas horas de trabajo en solitario, tanto tiempo de gimnasio, entrenamientos con el equipo desde el 25 de noviembre. Todos los caminos le llevaron a Vitoria, el 20 de diciembre, cuando regresó a la competición. Fue mucha la gente que ‘estaba’ con él ese día: “Se me pasaron muchas cosas por la cabeza, como toda la gente que ha estado ayudándome en algún momento de estos 10 meses, y también todo lo que he tenido que trabajar para poder estar ahora aquí”. Lejos quedan ya aquellos momentos donde todo se paró. “Después de la operación fue la etapa mas dolorosa; estuve como dos semanas sin poder mover siquiera la pierna”, rememora.

Con y sin Yusta, el Iberostar Tenerife certificó un imperial 2020 en la competición doméstica. No había mejor motivación. “El éxito del equipo en este 2020 ha hecho que tenga más ganas de volver y poder aportar mi granito de arena”, insiste. El reparto y asunción de roles también hace lo suyo para el éxito aurinegro: “Todos sabemos lo que tenemos que hacer, aportando cada uno su grano de arena. La química del equipo fuera de la cancha es muy buena, algo que también ayuda”.

Antes de recibir al Real Madrid Yusta andaba también librando una batalla contra sus propios demonios, esos que se posan en su cabeza en forma de rodilla destrozada. “Tienes miedo de que en un mal gesto te pueda dar dolor en la rodilla, sobre todo cuando vas probando cosas nuevas”, confiesa Yusta. Toca, en cualquier caso, “probar poco a poco y con seguridad ya que irás cogiendo fuerza en toda la pierna hasta poder hacerlo sin ningún dolor”.

“Motivación extra”

El nivel de exigencia de este legendario Real Madrid le obligó a buscarse la vida allende la capital, tanto da que fuera en el Obradoiro como ahora en La Laguna. “Me hubiese gustado poder aportar más en el Madrid aunque todo lo que hice fue al 100%, así que estoy contento”, evoca. En cualquier caso, parece Yusta más motivado que nunca: “Siempre es una motivacion extra poder enfrentarme a ellos. Allí deje muchos compañeros y amigos, así que esto siempre es un plus”. “Nos estamos jugando el liderato, así que los dos equipos iremos a por todas”, vaticina el alero.

De cualquier manera, fue uno de tantos canteranos que tuvieron su oportunidad con Pablo Laso en el Madrid. Le tocó emigrar pero, en cualquier caso, formó parte de la dinastía baloncestístca más longeva que en Europa se recuerda en tiempos modernos. Sabe de lo que habla cuando vaticina las claves de tanto y tan continuado éxito: “Siguen estando en muy buena dinámica. Son gente que se conoce mucho entre ellos, contando también al staff técnico, ya que apenas han cambiado el equipo en los últimos años. Eso al final también es muy importante e implica aspirar a lo máximo siempre”.

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