1.000 CV de diversión para Sainz

No lleva ni dos meses vestido de rojo y Sainz ya empieza a saber bastante bien lo que supone ser piloto de Ferrari, tanto las exigencias como los privilegios. De lo primero, seguro que se dio buena cuenta de ello en sus primeros días de trabajo en Maranello y de su contacto con el SF71H, el monoplaza de 2018, y su equipo de ingenieros. Y sobre lo segundo, empezó a disfrutarlo en la jornada del martes.

Además de lo evidente, el ser parte de la escudería más legendaria de la historia de la Fórmula 1, el llevar el escudo del Cavallino Rampante en el pecho otorga otras experiencias únicas como los de probar los superdeportivos de la marca italiana, algunos tan exclusivos como el SF90 Stradale al que se subió el madrileño en un acto de grabación con el equipo junto a su compañero Leclerc, un híbrido 4×4 de nada menos que 1.000 CV, como un Fórmula 1.

«Bueno, aquí estamos, probando el primer coche de calle de Ferrari», comentaba Sainz en una historia de ‘Instagram’ sentado en el bólido rojo mientras mostraba su interior y la versión descapotable amarilla que llevaba Leclerc. «¿Mucho frío?», bromeaba con el monegasco, con el que mantiene una buena relación. Después de divertirse con el segundo Ferrari que ha tenido entre sus manos, Sainz ya espera al siguiente, el definitivo con el correrá en 2021.

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