El ‘via crucis’ de Dennis Smith

Las carreras pueden chisporrotear o directamente explotar, y no para bien, en cualquier momento. En la NBA, al haber tantos partidos y entrar en juego tantas variantes juntas, suele ocurrir con frecuencia. El caso de Dennis Smith es, pese a ello, espeluznantemente especial. Por lo demostrado en un primer momento, por lo que se ha visto un tiempo después. 

Un chico que llegó a Dallas con un bagaje pero con mucho que demostrar. Y lo hizo. Venía de ser un joven de cinco estrellas, como categorizan en Estados Unidos a los mejores en la etapa preuniversitaria, y de jugar sólo un año en la NCAA, concretamente para los Wolfpack de North Carolina State. Pero fue escogido en la novena posición del Draft 2017 por Dallas Mavericks y los primeros pasos en la NBA dejaban entrever que alguien se podía haber equivocado. Por quedarse cortos. Otros como Jackson (4º) o Isaac (5º) no rompían a jugar y eran de los que habían sido escogidos en una posición más cabecera. La primera temporada, con Dirk Nowitzki dando sus últimos coletazos y necesitando savia nueva, se fue hasta los 15,2 puntos de media en 69 partidos y fue elegido en el segundo mejor quinteto de novatos. El problema llegó el año siguiente a esa caída en gracia

La irrupción de Luka Doncic en la NBA fue de arrasar con todo y uno de los verdaderos afectados directos fue Smith. El balón que necesitaba amasar Doncic era el balón que se quedaba sin tocar Smith, que también lo necesitaba para producir con penetraciones a canasta. Como parecía lógico, y más teniendo otros tiradores como Matthews en el equipo, la producción de Smith cayó. Bajó tres puntos sus intentos de lanzamiento, de 14,8 a 11,2. Los Mavs tenían dos jugadores que acababan de entrar en la mejor liga del mundo, que se solapaban por posición y exposición y debían decidir. Las crónicas de aquella etapa hablan de que fue el propio Smith quien, a través de su agente, pidió una solución como queriendo decir que no veía mal que le traspasaran. El impacto de Doncic estaba siendo ya mayor que el suyo, sobre todo en términos extradeportivos, y parecía claro que la relación acabaría ahí. Así fue. Dennis se fue a los Knicks en el traspaso que llevó a Dallas al letón Kristaps Porzingis

En Nueva York aprovechó para hacer números nada más llegar. Pero Matthews se fue con él, por lo que seguía teniendo competencia por fuera, y el siguiente verano llegó el alero Kevin Knox como cara fresca y se produjo una saturación en el exterior con Dotson, Trier, Ntilikina y Mudiay acompañando a Smith. El joven de Fayetteville empezó a caer y los problemas físicos, además, empezaron a estar presentes. En la 2019/20, aún sin la pandemia, disputó menos encuentros de los estipulados, sólo 34, y su media de puntos (5,5) se derrumbó fuerte

En la campaña actual la irrupción de Immanuel Quickley, otro recién llegado, le ha dado la estocada junto a alguna actuación destacada de Elfrid Payton. Lo cuadriculado que es Tom Thibodeau, el nuevo entrenador, y que el novato está dándolo todo en unos Knicks que no han empezado mal el año le ha apartado de toda oportunidad de brillar. Y, como hizo en su día, ha pedido un cambio. Esta vez, más agresivo siquiera. Smith fue a los directivos y les dijo que, por favor, le dejaran irse a la G-League, al afiliado que en la liga de desarrollo tiene la franquicia. Petición concedida. La segunda competición de la NBA va a realizar una burbuja para disputar su temporada 2020/21 y ahí va a estar Dennis Smith, buscando nuevas sensaciones con Westchester. Se ha autodegradado para intentar volver a coger impulso en una decisión sorprendente y que, por qué no decirlo, honra su capacidad de sacrificio

Junto a Ignas Brazdeikis y Jared Harper será uno de los jugadores que los Knicks tienen en la órbita del primer equipo que pase al segundo. Smith sólo había jugado 3 de los 22 partidos de esta campaña y no llegaba ni a la media hora de juego. En febrero y en el complejo de Disney en Orlando, el mismo lugar que sus compañeros de la liga mayor hicieron historia entre julio y octubre del pasado año, este jugador de 23 años busca reescribir su relato.

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