La impopularidad de Mouriño se dispara

Con la que le estaba cayendo a su abuelo ayer por la noche en las redes sociales, uno de los nietos de Carlos Mouriño quiso ofrecer su punto de vista sobre el mercado invernal. Carlos Álvarez publicó en su cuenta de Twitter: «Tres buenas incorporaciones, conocidas por el míster, y con todo por demostrar en el Celta». Un comentario breve, de escasa carga polémica, pero las respuestas a ese tweet dan buena cuenta de cómo se ha disparado la impopularidad de su familia entre los seguidores del club vigués.

El celtismo está de uñas con los Mouriño. El distanciamiento viene de lejos, pese a que la ‘Operación Retorno’ del verano de 2019 provocó una efímera reconciliación. El presidente ha dilapidado la ilusión que generaron los regresos de Denis Suárez, Rafinha y Santi Mina. Los frentes se le han multiplicado en las últimas semanas y más allá del fondo de las cuestiones que provocan esta atmósfera de crispación, lo que verdaderamente enfurece a la mayoría de los aficionados son las formas.

Al incondicional céltico no le molesta que su equipo haya querido deshacerse de David Costas y Jorge Sáenz. No. Lo que le duele es que los dos centrales hayan sufrido una especie de ‘mobbing laboral’, siendo tratados como apestados para forzar su salida.

El celtista tampoco discute que lo mejor para las arcas del club sea no abonar los 4 millones de euros de la opción de compra de Lucas Olaza. No. Lo que les repatea es que no haya dinero para comprar a un jugador de compromiso intachable, pero sí para negociar por Franco Cervi. Y aún por encima quedarse sin ninguno de los dos.

Lo mismo sucede con la campaña de abonados, de la que por cierto todavía no hay cifras oficiales tres semanas después de cerrarse. El abonado no se ha enfadado por pagar 50 euros. No. Lo que no tolera es que se le chantajee amenazándolo con borrar su antigüedad, se le intente engañar asegurando que el público va a volver esta temporada a Balaídos y que el club se comporte como un adolescente enviando una canción de C. Tangana para romper sentimentalmente.

En medio de este caldeado ambiente, mañana comparece Felipe Miñambres en rueda de prensa. Más allá de las explicaciones que ofrezca, lo que el hincha del Celta le pide al director deportivo leonés es que no le tome el pelo como en octubre, haciendo un símil entre jerseis y futbolistas que probablemente no entendió ni él mismo.

 

 

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