Los penaltis castigan al Madrid

Para cualquier neófito que acabase de aterrizar en nuestra Liga, explicarle que el Real Madrid es de los 20 equipos de Primera el que tiene el peor ratio de penaltis a favor y en contra supondría crearle un ataque de incredulidad. Le parecería impensable e inexplicable. Pero es así. Los números no mienten. Después de 20 jornadas disputadas, al Madrid le han pitado apenas dos penaltis a favor (sólo el Cádiz, con ninguno todavía, y el Huesca, con uno, han tenido peor suerte que los blancos), mientras que en contra al Madrid de Zidane lo han abrasado con siete penas máximas (el que más, solo igualado por el Betis).

La situación se ha recrudecido a partir del Clásico jugado en el Camp Nou el pasado 24 de octubre. El Madrid sacó el partido adelante con un gran triunfo (1-3), con un punto de inflexión importante en el 1-2, tras un penalti hecho por Lenglet a Sergio Ramos. El VAR dijo a Martínez Munuera que revisase la acción al contemplarse un agarrón, que finalmente fue castigado como penalti. Koeman, tras el partido, se quejó duramente y dijo que el VAR siempre perjudicaba al Barça. Si pretendía cambiar la tendencia acertó de pleno. Habría que felicitar al holandés porque los números son brutales desde entonces…

Desde entonces y ya han pasado más de tres meses, al Madrid no le han pitado un solo penalti a favor. Y nada menos que ocho en contra (7 en Liga y uno en la Supercopa, ante el Athletic). En Mestalla llegaron a pitarle la misma tarde tres penaltis, hecho insólito que jamás ha ocurrido con ninguno de los grandes del fútbol español. En ese mismo tramo de tiempo, al Barça no le han pitado ni un penalti en contra (¡insisto, por 7 del Madrid!) y cinco a favor (por ninguno para los blancos).

El Atleti, actual líder, es el más beneficiado en el ratio de penaltis (+5), igualado con el Alavés y superando en uno a la Real Sociedad y en dos al Barça y el Villarreal. El Madrid, frótense los ojos, es el colista de esta tabla con un rato de -5. En las oficinas del club no entienden cómo se llegó a esto.

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