Manchester City y Chelsea, dos modelos enfrentados

Cuando el reloj del mercado invernal estaba próximo a quedarse sin arena, era hora de tomar decisiones y estas no solo envolcían a jugadores asentados en la élite. Los Odegaard, Dembélé, Milik y compañía se llevan los titulares, pero son muchos los jóvenes (más incluso que el noruego del Madrid) con el talento suficiente para disfrutar de un mayor minutaje del que disfrutan. Principalmente en los grandes de Europa. Pero hay una cantera cuya política choca de frente con un recurso tan habitual como la cesión y esa es la del Manchester City.

La escuela citizen está poblada de futbolistas ávidos de máximo nivel, pero todo indicaba, como así ha sido, que estrellas en ciernes como Tommy Doyle (19 años) o Taylor Harwood-Bellis (18) seguirían en limbo entre el primer equipo y el plantel sub-23. En ‘The Athletic‘ se hacen eco de esta tendencia repetida desde que Guardiola aterrizó en el Etihad y arrojan luz sobre ella. Mientras que otros equipos gustan de ceder a sus jugadores más prometedores que se mueven en la horquilla 17-20 años, en la zona azul de Mánchester es habitual que las promesas se fogueen entre los entrenamientos con los mayores, el sub-23 y los minutos que Pep les brinda.

Como bien señala este medio, el de Santpedor es un enamorado de los trabajos tácticos y de cambio de posición, entrenamiento estos que requieren de un gran número de futbolistas. De esta manera, la gran mayoría de los jóvenes de las plantillas sub-23 y sub-18 comparten horas de práctica con sus ‘hermanos mayores’, los De Bruyne, Sterling, Agüero y compañía. No siempre pueden luego formar parte de las convocatorias, pero para eso está el primer filial citizen, para que los fines de semana mantengan el ritmo de competición.

Entrenamientos multitudinarios

Los mejores se endurecen con sus ídolos, véase el caso de Phil Foden. El ‘Iniesta de Stockport’ ha tenido que quemar muchas etapas y calentar banquillo, a pesar de que su nivel aventuraba que una cesión le granjearía mayor tiempo de juego profesional. Sin embargo, el centrocampista, siguiendo una política que recuerda, y mucho, a la de la Masía del Barça, ha aguantado hasta convertirse en una de las mayores promesas inglesas del momento, amén de ser el máximo goleador del equipo en la presente temporada, junto a Sterling y Gundogan, con nueve tantos.

Por Doyle (centrocampista, seis partidos con el primer equipo) y Harwood-Bellis (central, ocho partidos), dos de los diamantes con más brillo por sacar de la escuela skyblue, también han llegado las ofertas. Sin embargo, los muchachos no han hecho las maletas y menos en una situación como la actual. La COVID-19 ha comprimido el calendario sobremanera y si en condiciones normales Guardiola gusta de dar oportunidades a los jóvenes, en campañas como la presente la querencia se mezcla con la obligación.

No todos los casos son iguales, como recuerda ‘The Athletic’, ya que futbolistas como Angeliño (hoy en el Leipzig), Pablo Marí (Arsenal) o Manu García (Sporting de Gijón) tuvieron que salir del Etihad en busca de oportunidades. Eso sí, en estos tres casos, como en muchos otros, el equipo destino fue el Breda holandés, club que comparte política y estilo de juego con el City para, así, no perder algo que en el Etihad Campus valoran mucho, la identidad. El Girona, que disfruta de jóvenes como Pablo Moreno (18 años) o Yan Couto (18), es un Breda a la española.

Gilmour contra Foden

Esta búsqueda de identidad, curiosamente, es aquello que no han logrado encontrar en el Chelsea a lo largo de los años. Otra gran cantera poderosa, pero famosa por utilizar otro tipo de métodos para extraer el jugo a sus jugadores, los préstamos. Billy Gilmour es el mejor ejemplo y sirve para comparar modelos. El centrocampista escocés, a sus 19 años, es uno de los niños bonitos de Cobham, pero recientemente ha pedido salir cedido ante el temor al ostracismo. Finalmente seguirá, pero su intención es opuesta a la mostrada por los talentos de la escuela citizen. Encontrar un estilo de juego marcado ha sido el mayor debe de Lampard en su etapa al frente del equipo del cual es leyenda, algo que sí ha logrado el City. Por ello pretendía ‘alemanizar’ a los ‘blues’, para dotarles de una identidad reconocible.

Casos como los de Lucas Piazón, recientemente desvinculado del Chelsea definitivamente después de siete cesiones y apenas 161 minutos al servicio del equipo que le fichó cuando apuntaba al ‘Kaká del futuro’, ilustran esta diferencia de planteamiento para con las estrellas en ciernes. No estamos aquí para defender un modelo u otro. En muchas ocasiones serán los propios futbolistas los que, ávidos de minutaje, pidan salir, como el propio Gilmour hizo días atrás.

Y no todos salen rana, como le pasó a Piazón, Mason Mount o Tammy Abraham crecieron en el Derby County o el Aston Villa para volver desembrutecidos a Stamford Bridge, por poner dos ejemplos. De hecho, si echamos un vistazo a la cantidad de jugadores cedidos por unos y otros es bastante similar (19 el Chelsea y 16 el City), pero es el proceso de formación de las estrellas el que marca la diferencia de estas dos maneras de proceder. Dos modelos enfrentados con Phil Foden y Billy Gilmour abanderados del momento.

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