Hallan una momia con la lengua de oro en Egipto

Investigadores de la Universidad de Santo Domingo han descubierto en una misión arqueológica coordinada con las autoridades egipcias 16 sepulcros grecorromanos en el Templo de Taposiris Magna, en el oeste de Alejandría, tal y como ha informado el Ministerio de Turismo y Antigüedades del país egipcio.

Uno de los descubrimientos más sorprendentes del grupo de trabajo dirigido por la arqueóloga Kathleen Martínez ha sido la aparición de una lengua de oro en una de las momias. Al parecer, la explicación podría residir en que formaba parte de un ritual post mortem que pretendía asegurar que el fallecido pudiera hablar en el juicio de Osiris.

Además, en el resto de momias, todas ellas en un avanzado estado de descomposición, se han encontrado restos como adornos de Osiris, un collar con forma de halcón en homenaje a Horus o una corona decorada con cuernos y una cobra en la frente.

Pero estos no han sido los únicos descubrimientos hechos por los investigadores egipcio-dominicanos, pues tal y como afirma el Director General del departamento de Antigüedades, Khaled Abo El Hamd, han conseguido recuperar en otros templos una máscara funeraria de mujer, máscaras de mármol griegas o restos de coronas de oro.

La institución ha emitido un comunicado donde ensalza el trabajo de los arqueólogos, a quienes les agradecen el cambio de perspectiva que le han dado al Templo de Taposiris Magna desde que se encontraron monedas con la imagen de Cleopatra VII en su interior.

El juicio de Osiris

El juicio de Osiris era un momento decisivo en la mitología egipcia. Cuando una persona fallecía, Anubis llevaba su espíritu ante el tribunal de Osiris. Allí, se le sacaba el corazón y se ponía en un platillo de una balanza contrapuesto a la pluma de Maat, que era un objeto que representaba la justicia y la verdad.

Una vez dispuesta la escena, el jurado hacía preguntas al fallecido, de tal manera que podían hacer crecer o disminuir su corazón. Finalmente, si este pesaba más que la pluma, el fallecido era condenado a “la segunda muerte” y era devorado por el devorador de muertos. Pero, si el corazón pesaba menos, la víctima obtenía su condición de inmortal y podía acceder al paraíso.

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