La maquinaria del Reino Unido está engrasada: 10 millones de vacunados

Más de 10 millones de ciudadanos en el Reino Unido ya han recibido la primera dosis de la vacuna frente a la COVID-19. Un “hito enormemente significativo” en palabras de Matt Hancock, principal responsable británico en materia de Sanidad. Un dato abrumador en comparación con otros países que responde a la urgencia de rebajar las cifras, que a día de hoy todavía reflejan cerca de 20.000 contagios y más de 1.000 muertes de media en 24 horas.

El último balance oficial muestra un ritmo de más de 370.000 dosis inoculadas en un día que dejan el global en 10,02 millones de personas vacunadas. Y lo que es más importante, apenas dos meses después de que comenzara el programa de vacunación, cuando Margaret Keenan, de 91 años, se convirtió, el pasado 8 de diciembre, en la primera persona en recibir una dosis en un hospital de Coventry.

De continuar semejante ritmo, el Reino Unido estará en disposición de administrar una dosis a los 15 millones de habitantes correspondientes a los cuatro grupos prioritarios principales a mediados de febrero, y completar los cinco grupos prioritarios restantes, que suponen otros 17 millones de personas, a principios de abril.

No obstante, a pesar de que el plan de vacunación británico comprende un enorme despliegue logístico, la realidad es que Matt Hancock también ha resaltado que el “factor limitante” para alcanzar una velocidad de crucero sigue siendo el problema del suministro.

Además, pese a las promesas del premier británico, Boris Johnson, de vacunar 24 horas al día, 7 días a la semana, lo cierto es que el factor humano -la escasa disposición a trabajar durante la noche- también desempeña un papel fundamental en la ecuación, aunque las autoridades mantienen la esperanza de alcanzar ese objetivo en las próximas semanas.

También existen dudas sobre la capacidad de los profesionales sanitarios del NHS de mantener un ritmo tan elevado durante varios meses en una coyuntura que ya les obliga a trabajar en muchos casos los siete días de la semana.

Zonas de alta transmisión y personas desfavorecidas

Por otro lado, las autoridades también están sopesando la posibilidad de aumentar las dosis administradas en zonas de alta transmisión con el objetivo de salvar vidas y aliviar la presión sobre los hospitales. Además, se busca priorizar la vacunación de aquellas personas consideradas como población de riesgo tanto por cuestiones sanitarias como económicas, centrándose también en comunidades especialmente desfavorecidas.

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