Los Nets arrasan en silencio

En un partido fantasma en Minneapolis, los Nets sacaron el rodillo en la primera parte (52-73) y ventilaron cualquier opción de los Timberwolves (97-127 final), el equipo de la ciudad en la que otro afroamericano, ahora Daunte Wright, ha sido asesinado por un agente de policía. Se tenía que haber jugado el lunes, pero el partido se retrasó un día por la complicada situación social en la ciudad, donde ha emergido de nuevo un descontento que nunca cesa en un país con un profundo problema racial y en el que hace tiempo que una mayoría de la población pide, sencillamente, justicia e igualdad. Minneapolis es, conviene recordarlo, la ciudad en la que la policía mató también a George Floyd.

Los jugadores de los equipos calentaron, antes del momento de silencio que precedió al salto inicial, con unas camisetas negras con el mensaje “con libertad y justicia para todos”, frase del juramento a los Estados Unidos (Pledge Of Allegiance) y Steve Nash habló en nombre de una población blanca también cansada, agotada por ver que nada cambia: “No me puedo imaginar cómo es ser afroamericano, ser un padre afroamericano en este país. Esto no debería ser aceptable, en devastador si te intentas poner en su piel”. D’Angelo Russell fue uno de los que se expresó por un cambio que nunca parece llegar del todo: “Lo único que podemos hacer estar presentes los unos para los otros, trata de comprender emocionalmente por lo que están pasando. Animo a todo el mundo a que salga a la calle y haga todo lo que esté en su mano para que las cosas mejoren. Que no se limita a hablar, que ponga el empeño necesario”.

Josh Okogie fue otro de los que habló claro después de un partido que nunca pareció importar realmente: «Estuviera haciendo algo malo o no, Daunte Wright no tenía por qué pagarlo con su vida en calle. Es triste, es enfermizo, es algo que tiene que acabar. Porque eso es lo más difícil de todo: que nada cambia y sigue repitiéndose lo mismo«.

El cambio de día dejó fuera a Karl-Anthony Towns porque metió el partido en el día del primer aniversario de la muerte de su madre, una de las víctimas de la COVID-19. El pívot había reservado el día para estar con sus familiares y no alteró sus planes para salir a jugar a un Target Center que volvió a estar vacío. El nuevo horario mantuvo las puertas cerradas después de un par de partidos con unos 3.000 aficionados de vuelta a las gradas.

El cambio también es un golpe a los planes de los Nets, que no quieren que Kevin Durant juegue por ahora partidos en back to back, después de perderse 23 seguidos, por lo que lo normal es que no cuenten con el alero esta noche contra los Sixers, en el gran duelo en la cabeza del Este para el que no estará seguro James Harden y en el que no se sabe muy bien si jugará Kyrie Irving. Otro gran duelo marcado en el calendario y que parece que va a quedar aguado por las ausencias, una constante en esta complicada regular Season.

Fue, finalmente, el trigésimo segundo quinteto titular distinto para los Nets, esta vez con Chris Chiozza y Nic Claxton: 18 jugadores han estado ya en alineaciones iniciales de Steve Nash esta temporada. Nadie sabe todavía cómo será este equipo (pero es fácil imaginarlo: temible) con todas las piezas en pista, pero aún así es ya un 37-17 que deja a los de Nueva York en empate absoluto con los Sixers antes del partido de hoy. Sin Harden, Kyrie y LaMarcus, Kevin Durant jugó el mejor partido desde su regreso: 31 puntos, 4 rebotes, 4 asistencias en 27 minutos muy eficientes (11/15 en tiros, 4/6 en triples). Con ventajas de más de 20 puntos ya en el segundo cuarto, no hizo falta más. Porque también aportaron en la batería exterior Joe Harris (23 puntos, 5/8 en triples) y Landry Shamet (19 y 5/9).

El 15/36 en triples de los Nets contrastó con el 13/49 (de 41 a 26%) de unos Wolves que casi igualaron sus datos de pérdidas (14) y asistencias (16 por 31 de los Nets). Anthony Edwards volvió a anotar mucho (27 puntos y 8 rebotes), otra vez sin puntería por fuera (2/11 en triples). D’Angelo Russell anotó 15 puntos contra el equipo en el que fue all star (cuesta acordarse y han pasado solo dos años) y los españoles estuvieron discretos: Ricky Rubio acabó con 5 puntos y 2 asistencia y Juancho Hernangómez no anotó en sus 12 minutos en pista. Los Wolves (14-41 ahora) vuelven a tener el peor balance de la Liga, ahora con una derrota más que los Rockets (14-40).

 

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