El cantautor que rechazó a un ‘equipo Champions’

Ricardo Fargas Roger, más conocido como Ricky Fargas (Manresa, 1973), descuelga el teléfono nada más terminar su jornada laboral. Trabaja como visitador médico, pero en su perfil de Instagram es difícil encontrar una imagen en la que no aparezca sobre un escenario o con una guitarra entre las manos. Resulta complejo descifrar, por lo tanto, que al otro lado de la línea conversa un exfutbolista atrevido que aceptó la oferta de un club extranjero mucho antes de que el gol de Iniesta sirviera de alfombra roja para el resto de emigrantes. Ricky Fargas fue el primer español en jugar en la Veikkausliiga (Primera División de Finlandia). Un pionero cuya historia es tan desconocida como fascinante.

Nacido en 1973 en Manresa, Ricky Fargas alcanzó la Segunda División del fútbol español con tan solo 20 años. Jugó en Castellón, Villarreal o Leganés. Y aunque la música siempre formó parte de su vida, no fue hasta su desembarco en Madrid cuando comenzó a conectar en primera persona con el mundo de la farándula. «Los jugadores de Real Madrid, Atleti y Leganés coincidíamos de fiesta. Por allí andaban Raúl, Redondo, el Cholo… El Lega era la niña bonita. Estaba en Segunda, pero todo el mundo quería que luchara por subir a Primera. Nos encontrábamos en la Joy Eslava y nos daban pases para ir al Bernabéu y al Calderón. Mis compañeros iban, pero yo prefería acercarme a alguna sala de conciertos. En el vestuario decían: ‘Joder, qué rarito es el catalán’«, recuerda Fargas, a quien las lesiones impidieron disfrutar al máximo de una ciudad, Madrid, de la que confiesa estar enamorado.

Volvió a casa para jugar en la Gramenet, y fue entonces cuando le surgió la oportunidad de marcharse al extranjero. ‘¿Cómo que a Finlandia?’, espetó cuando un representante le transmitió el interés del FC Jazz de Pori, un equipo que venía de caer en la fase previa de la Champions. «No me preguntes por qué, pero me sedujo la idea de jugar allí. No estaba mal pagado y me lancé a la aventura», detalla Ricky, que viajó a Finlandia prácticamente a ciegas: «No había internet y fue imposible investigar sobre la competición o quiénes iban a ser mis compañeros. Mi única referencia era que iba a un fútbol muy inglés». Ricky Fargas aterrizó en Pori un jueves y 24 horas después debutó como titular en la Veikkausliiga: «En mi presentación dije que era un hombre de área y que iba bien de cabeza, pero cuando salté al campo me encontré con 20 tíos de 1,90. Pensé: ‘¿Ahora cómo les enseño que es verdad que voy bien de cabeza?'».

FC Jazz de Pori venía de ganar dos ligas en los últimos cinco años. A Ricky Fargas le contaron que lo habían conseguido gracias, en parte, a la calidad de sus futbolistas brasileños. «Decían que eran lo más, pero cuando les vi jugar pensé: ‘Estos chicos no jugarían ni en la Segunda División de España’. Hacían cuatro caños y dos recortes. No avanzaban, pero para el público era la hostia», recuerda el español, que marcó 14 goles en los 18 partidos que jugó en Finlandia. «Lo hice bien. De hecho, el HJK Helsinki, que es como el Madrid o el Barça de Finlandia, me hizo una oferta. Pero pensé que ya era suficiente y regresé a España». Cabe destacar que el HJK venía de jugar la fase de grupos de la Champions League, donde se midió a Kaiserslautern, Benfica y PSV. «Luego me arrepentí. Otro añito en un club como el Helsinki no habría estado nada mal, pero es que el clima en Finlandia es durísimo. Y las personas, hasta que las entiendes, también son muy frías. El mismo ímpetu que tuve para ir lo tuve para volver», reconoce.

Tras regresar de Finlandia, Ricky Fargas recaló en Segunda División B y, paralelamente al fútbol, comenzó a dar sus primeros bolos en garitos. «No había internet y me fue fácil llevarlo en secreto. Que tocara de noche no habría estado bien visto a nivel de club. Una noche me crucé con un periodista deportivo y me dijo: ‘Tú me suenas’. Pensé: ‘Como te diga quién soy…'». El de Manresa comenzaba a componer sus primeros temas cuando le surgió la oportunidad de jugar en China, donde duró poco porque «todo era un auténtico desastre». «Estuve en Shandong, a 700 kilómetros de Pekín. Todavía no se había creado la Superliga y había un mercadeo de jugadores importante. Muchos representantes espabilados traían futbolistas de Sudamérica y los vendían como si fueran estrellas», recuerda. Regresó para colgar las botas, descolgar definitivamente la guitarra y, por fin, dedicarse a lo que realmente le hace feliz: la música. Junto a su banda, ‘El 11 ideal’ en referencia a su pasado futbolístico, Ricky prepara su tercer disco y una gira que le devolverá a lugares que ya visitó como futbolista. En esta ocasión, los entrenos y el balón darán paso ensayos y guitarra.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *