Doblete de Caleb Ewan

A Caleb Ewan le da igual cómo se produzcan los esprints: desordenados y sin compañeros, a rueda del tren del Lotto Soudal, exigentes tras un repecho… o después de un ataque. Porque Fernando Gaviria, sabedor de que ya no disfruta de la pegada de antes, se lanzó con todo a falta de 500 metros. Ewan no sólo cerró el hueco, sino que remató al resto de sus rivales con una superioridad aplastante: en la foto finish únicamente aparecía la figura del australiano, que suma cinco victorias en el Giro, cinco en el Tour y una en la Vuelta. Con las dos dianas de la presente edición, se confirma como el velocista más en forma.

El pelotón bajó desde Notaresco hasta Termoli y pasó de los Abruzos a Molise junto al Adriático, a través de un recorrido que no dejaba ver el mar debido a los numerosos puentes, colinas y edificios. Como explican con sorna los italianos: “Se trata de la única carretera costera en la que no se disfruta nada de la costa”. Al menos no llovió. Simon Pellaud, del Androni, y Umberto Marengo, del Bardiani, dos clásicos de las fugas en el 104º Giro, se juntaron en esta ocasión con Mark Christian, del Eolo. Los tres equipos invitados, de nuevo los únicos con un poco de espíritu para animar la jornada. La general no se modificó. Hugh Carthy sufrió un pinchazo antes de la volata, pero se encontraba dentro de la zona de seguridad de los últimos tres kilómetros.

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