El duelo del CN Barcelona

Era jueves, 17 de diciembre. Un día más en el pedregoso camino del CN Barcelona en la temporada de la COVID-19, con múltiples positivos y viajes por Europa. Quedaban diez minutos para el comienzo de un nuevo entrenamiento para preparar el partido ante el CN Terrassa del sábado. Los jugadores esperaban fuera de la instalación que le abrieran las puertas. El entrenador Víctor González lo hacía ya dentro, donde también trabajaba Iñaki Aguilar, portero y miembro del departamento de Psicología. De pronto, una llamada alteró la rutina. Martí Estela, portero, había fallecido a los 28 años en un accidente de moto.

“Cuando me entero soy incapaz de decir una palabra”, cuenta Aguilar, ex portero de la Selección, profesor y psicólogo. “Estaba viendo un partido del Barceloneta cuando me llamó un amigo. No me lo podía creer. Le dije a Iñaki que hablara con los jugadores y que se fueran a casa. Pero nadie se fue”, explica Víctor, amigo desde pequeño de Estela: “Nacimos el mismo día y celebrábamos juntos los cumpleaños”. Aguilar salió al exterior a comunicarle la desgracia a los compañeros. “Busqué un espacio abierto y amplio, por las reacciones que podía haber, para que se desahogaran. Incredulidad, rabia… Son momentos muy duros”. “Vi a los jugadores tirados por el suelo. Cuando me vieron vinieron a abrazarme”, detalla Víctor.

Todos permanecieron llorando a su compañero en la Nova Escullera menos Pere Estrany, a quien le unía una estrecha relación con el portero fallecido y quien decidió irse a ver a la familia. “Era vital para mí, era muy importante en mi vida. Era amigo de su hermano, su pareja y la mía son amigas. Hacíamos muchas cosas juntos”, explica, y aún no puede reprimir la emoción durante esta entrevista (“estoy aguantando como un cabrón”), cuatro meses después del accidente: “No hay día que no piense en él. Me cambiaba con él en el vestuario, íbamos juntos a la piscina, le lanzaba siempre la bola a su portería…”.

El CN Barcelona, con la colaboración del CN Terrassa, suspendió el partido del sábado. El fin de semana se celebró la despedida de Martí y luego llegó la Navidad. “Eso nos ayudó. En aquel momento no tenía sentido competir”, explican en el vestuario. Desde ese momento, se inició un duelo y una terapia que no han impedido que la temporada del club barcelonés haya sido de matrícula de honor, con el subcampeonato de Copa del Rey y la disputa de la final de la División de Honor ante el invencible Atlètic-Barceloneta este fin de semana.

“En el club apostamos por un departamento de Psicología y pudimos hacer una buena catarsis”, relata Aguilar. Los jugadores se sometieron a una sesión de despedida de su compañero, en la que todos recordaron sus momentos, en un emotivo ejercicio de memoria, repleto de llantos y lágrimas. “La terapia fue entender que la vida sigue y que no tiene sentido dar cabezazos contra la pared. Lo recuerdo, lloro, pero sigo por él, porque él habría querido que siguiéramos con nuestras vidas”, explica Pere Estrany.

La plantilla, como homenaje, colgó un póster de su amigo en la esquina donde siempre espera al entrenador para iniciar los entrenamientos y donde se sitúa en los comienzos del partido. “Nuestro regreso fue ante el CN Catalunya, con un minuto de silencio. No pude aguantarme, lloré, pero cuando empezó el partido te ves obligado a seguir”, relata el entrenador, quien tiene su particular mausoleo en homenaje a su ex jugador y amigo: “Tengo una estantería con su gorro y nuestras fotografías. Me lo regaló mi pareja”.

Desde una perspectiva más profesional, Aguilar aporta su visión. “El deporte en sí es una terapia. Te ayuda a organizarte, marcar objetivos, estar con un grupo… Sabíamos que al inicio, y después de lo que pasó, lo importante no era ni la condición física ni cómo jugar el hombre de más, sino estar juntos, valorar lo que teníamos y hacer esta transición”, remarcó.

Cinco meses después de aquella desgracia, algo “excepcional y para lo que nadie está preparado”, el CN Barcelona ha hecho de tripas corazón para seguir adelante. “Todo lo que hagamos será para él”. El recuerdo de Martí Estela siempre estará presente en este grupo de jugadores que ha pasado por “la cara oscura de la vida” después de perder a un “compañero excepcional” de una manera precipitada.

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