Game Over para Emre Mor

No lo quiere ver ni en pintura. Eduardo Coudet ha exigido al Celta la salida de Emre Mor este verano. Al extremo turco le queda un año de contrato, pero el Chacho no contempla la opción de que el futbolista otomano inicie la próxima pretemporada formando parte del grupo a la espera de encontrar una salida.

La paciencia del técnico argentino con su pupilo más díscolo se agotó definitivamente el pasado mes de marzo. Mor regresó una semana más tarde de lo previsto de su estancia en Dubái para tratarse de la pubalgia que lo mantiene alejado de los terrenos de juego desde mediados de febrero. Coudet quiso desvincularse por completo del viaje del turco a los Emiratos Árabes y en la sala de prensa zanjó el tema respondiendo: “Mejor que te conteste el club”.

Tres semanas después de volver de Dubái, donde el tratamiento que siguió no dio el resultado deseado, el atacante de 23 años pasó por el quirófano el 8 de abril. Aunque tras la operación el club informó de que estaría entre cuatro y cinco semanas de baja, lo que le otorgaba opciones de jugar antes de la conclusión de LaLiga, en ningún momento se valoró la posibilidad de que reapareciera esta campaña porque Coudet le ha puesto la cruz de manera definitiva.

Mor lleva cinco semanas poniéndose en forma en solitario. Según el presidente céltico Carlos Mouriño “está haciendo una recuperación bastante buena”. El máximo accionista del club también aseguró la pasada semana que Mor “tiene varias posibilidades de buscar un equipo fuera de aquí y estaríamos de acuerdo si él lo considera oportuno”. Este discurso recuerda a cuando el propietario de la entidad céltica afirmó en enero de 2019 que el ex del Borussia Dortmund “es un chaval fabuloso, no tiene problemas en el vestuario”.

La estrategia puesta en marcha desde A Sede pasa por intentar encontrar un club interesado en contar con Mor la próxima campaña y ahorrarse lo máximo posible de los cerca de 2 millones de euros brutos que cobra el atacante por temporada. Independientemente de la forma que se concrete su salida, ya sea a través de una cesión o de una rescisión, en la decisión de Coudet no hay marcha atrás y el futbolista por quien el Celta desembolsó 13 millones de euros en 2017 no volverá a vestir la camiseta celeste, ni en un entrenamiento.

 

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