Un médico en primera línea dirige al temible Badajoz

El Badajoz se queda en casa para enfrentar un Playoff más especial que nunca. Pocos le han hecho sombra a lo largo de la temporada. 16 victorias, 6 empates y 2 derrotas son cifras al alcance de muy pocos en el fútbol español. Además, cabe reseñar que, por ejemplo, solo sumó un punto en las dos últimas jornadas, una vez garantizada de forma matemática su primera plaza de cara a las eliminatorias. Ahora, lo afronta con ilusión y, sobre todo, consciente de que todo lo que ha logrado ha sido gracias a un trabajo incesante y todos los resultados, merecidos por el organigrama formado a lo largo de los años.

No solo es la plantilla, que también. La mano del entrenador, Fer Estévez, ha sido clave. También la red de scouting creada por David Vizcaíno, su director deportivo. O el mandato de Joaquín Parra. Sobre el césped, todos van a una. No hay una estrella únicamente, aunque Corredera y Dani Aquino llevan la voz cantante. El primero, a sus 25 años, merece una plaza en la élite la próxima campaña. Si no la logra con su Badajoz, a buen seguro le lloverán ofertas. Como al prometedor Aquino, que ha encontrado su sitio en el fútbol tras ser una de las grandes promesas del fútbol nacional. Santamaría y el prometedor Jesús le ponen otro toque al ataque.

Atrás tampoco hay dudas. Kike Royo es un porterazo. Empezó desde el banquillo, pero sus paradas le han dado un hueco. De los guardametas más destacados de Segunda División B. En la zaga le acompañan dos titanes. César Morgado es un coloso del juego áereo, un perro de presa contra el delantero rival y un líder sobre el césped. Pablo Vázquez, que con un golpe no llega en plenitud de condiciones, es su insustituible compañero. Es central, pero lleva el gol en la sangre. Ha hecho tres en 24 partidos.

No obstante, la fuerza del Badajoz está en el bloque. Eso buscará demostrar ante el Zamora, que logró la clasificación sobre la bocina ante una Cultu que no se jugaba nada y con la amenaza de Unionistas y Valladolid Promesas de fondo. Las estadísticas son, de antemano, arrolladoras, pero el Playoff, camuflado en grandes campos y carteles federativos, es más de barro que de fútbol. Y a 90 minutos, o 120, todo puede pasar. Eso sí, suceda lo que suceda, el Badajoz debe tener la cabeza alta. Su año ha sido de fútbol profesional.

La red del éxito

No es propio de un equipo de Segunda B tener la estructura que ostenta el Badajoz. David Vizcaíno, su director deportivo, ha puesto en marcha una novedosa red de ojeadores que le permite rastrear mercados internacionales como Portugal y Francia. En una entrevista a AS, el directivo explicó cómo habían gestado esa cantera de scouting, clave en el crecimiento a corto y medio plazo de la entidad: «El presupuesto era cero para este departamento, pero comenté una idea que me surge al ver en las redes la alta demanda de cursos de ojeadores. Pensé que con la experiencia que tengo en Liverpool o Málaga, ¿por qué no formo un grupo de personas dirigidas por Manel (responsable ojeador de Cataluña para el club) que quieran entrear en este mundo?».

«Con un presupuesto mínimo tenemos director deportivo, jefe de ojeadores y once personas que trabajan para nosotros«, prosigue. El propio Vizcaíno admite que podrían ampliar la red si logran el ascenso. En su trabajo, se generan bases de datos, informes… Y hay personas encargadas de rastrear todo el fútbol nacional, de Portugal o de Francia. En resumen, más de 40 partidos controlados cada fin de semana. De este modo, encontrar un pelotazo es más sencillo…

Dani Aquino

Hace años, la Selección ilusionaba con unas categorías inferiores que apuntaban a devorar de un bocado el mundo. Nombres como los de Bojan, Camacho, Mérida o Illarramendi eran de los más destacados. También De Gea, de los únicos que ha podido firmar una carrera a la altura de las expectativas. Otro de los protagonistas era Dani Aquino, ahora uno de los referentes de este imparable Badajoz.

Es uno de los jugadores más determinantes de toda Segunda División B y pudo salir en este mismo mercado invernal. Así lo reconoció David Vizcaíno, que se remitió a la cláusula para no dejar marchar por nada del mundo a uno de sus referentes: «La cláusula de Dani Aquino, ni aunque estuviera yo 200 años de director deportivo del Badajoz podría pagarla«.

Aquino marcó con 17 años su primer gol en Primera División con el Real Murcia y después jugó a las órdenes de Simeone. Fue una especie de juguete roto que acabó sin oportunidades en el Numancia. Pasó de pensar en la primera categoría a tener que bajarse al barro de Segunda B. En el Racing de Santander ofreció su mejor versión y buscó otro destino cuando puso rumbo a Chipre. Ahora, ha vuelto para quedarse y demostrar en Segunda que queda mucho de aquel prometedor futbolista. Hasta entonces, le toca pelear por el ascenso. Junto a Corredera, forma una pareja letal.

De un inicio dubitativo a un año perfecto

La pretemporada hizo encender las alarmas. El Badajoz perdió cuatro partidos antes del arranque y entre la afición ya reinaba el desconcierto. Joaquín Parra tiene un proyecto a largo plazo pero es «muy impaciente», tal y como reconoció a este periódico. Una vez comenzaron las dudas, optó por una decisión arriesgada días antes del comienzo del baile. Pedro Munitis, el que hasta ese momento era su mediático entrenador, fue destituido. Porque para el club estar en la Primera RFEF era casi una obligación. El cambio de timón fue sobresaliente.

De la mano de Fer Estévez

Pese a que el Badajoz apunta a la élite, su técnico no es más que un incesante trabajador. Durante la pandemia, estuvo en primera línea para combatir el coronavirus. Es médico de profesión e incluso se atreve a comparar ambas labores: «Son cosas muy diferentes. Es una ambulancia o un box de urgencias trabajas con un equipo de personas muy reducido y eso es más fácil de manejar que una plantilla de 25 jugadores. Es mucho más complejo ser entrenador de fútbol que médico y para mí es más bonito también. Un médico a veces salva vidas, con el fútbol puedes hacer felices a miles de personas».

Además de su rendimiento deportivo, Fer Estévez saltó a los medios esta temporada en el partido frente al Talavera. Adighie, rival en aquel encuentro, chocó fuertemente y cayó conmocionado al terreno de juego. Rápidamente las asistencias médicas salieron en su ayuda. El entrenador también corrió para socorrerle y contribuyó a que aquel incidente no pasara a mayores. Posteriormente, explicó en rueda de prensa que el futbolista tenía pulso, pero que era necesario ponerle en posición verical de seguridad. «Trabajo en Urgencias y estoy acostumbrado a estos lances», aclaró para aquellos que no conociesen su circunstancia.

La referencia del técnico

Fer Estévez tiene un futuro garantizado en la medicina. Por el contrario, él vive el fútbol con pasión y tiene la meta de entrenar en Segunda División. Desde luego, por juego, estilo y resultados, la directiva le reservará la plaza si confirman el ascenso el próximo mes de mayo en el tradicional Playoff. «Tras seis años en Segunda B nos acercamos poco a poco al objetivo. Ahora el siguiente paso es entrenar en Segunda«, expuso en una comparecencia.

Aunque el Badajoz es un equipo de alto presupuesto dentro de la categoría, nunca lo ha tenido fácil. Ni mucho menos el técnico, que entró en el gremio sin padrino y partiendo desde lo más bajo. Simeone, Zidane, Guardiola, Klopp o Mourinho podrían ser sus referentes, pero se fotografía y ve en su figura otro perfil bien distinto: «Diego Martínez es un buen espejo donde mirarse. Somos gente que venimos del barro, lo ha conseguido todo a base del trabajo«. Y así empezó el Granada, del pozo a disputar la Europa League. Son metas demasiado altas, pero el Badajoz ya está más cerca de estar con los mejores. Por algo será.

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